mayo 11, 2004

El circo de Bono

IZARONEWS
abril 2004

Creía uno, en su inocencia, que una vez tomara posesión el nuevo Gobierno español, lo de “Noticias de la España cañí” iba a quedar sin justificación, y que por tanto, debería reciclar esta colaboración hacia otros contenidos. Hasta que, como el resto del país, tuve ocasión de quedarme estupefacto viendo la que organizó José Bono apenas sentó sus reales en el Ministerio de Defensa. Virgen Santa, que espectáculo.

Realmente, lo de Bono no tiene nombre. El show que montó en su toma de posesión, especialmente las estúpidas, machistas y reiteradas alusiones a la testosterona, fue sencillamente infame. Otra frase para esculpirla en piedra fue esa de que “mi padre fue falangista, y yo no me considero más honrado que él por eso” (sic); y es que hay veces que la sintaxis le deja a uno con el culo al aire. Por no hablar de la corte de invitados de la que se rodeó, entre los que brillaban algunos "progresistas de toda la vida” como Rouco Varela, Raphael, Pedro Jeta Ramírez (del que tuvo el valor de decir "que mientras existieran directores como él, habría libertad de prensa en España"). En fin, tal parecía que el guión del acto y la lista de invitados fueran obra de José Luis Moreno.

Da grima, por lo demás, ver cómo Bono se ha identificado con la caricatura que de él hace el Guiñol del Canal Plus, al punto de usar sin complejos el mismo lenguaje y la misma entonación del muñecote que le representa. No sólo discursea como él, sino que hasta sus “Ejjpaña” son clavados a los de la supuesta réplica de látex, convertida en espejo y modelo de aquél a quien inicialmente pretendía caricaturizar.

Entiendo que a un tipo como Bono es mejor tenerlo dentro del Gobierno y más o menos controlado, aunque sea diciendo sandeces, que fuera y conspirando. Nadie le discute su capacidad de trabajo y eficacia gestora, por otra parte. Entiendo incluso que a ciertos estamentos militares el discurso de Bono puede congraciarles con el Gobierno y con algunas decisiones a tomar por éste en el ámbito castrense. En todo caso, sigo prefiriendo la discreción de Narcís Serra a tanta palabrería populista y casposa.

De verdad, es de pena que a estas alturas el Ejército español siga necesitando a su frente un civil como Bono. Señal de que la conversión a los modos y valores democráticos no ha alcanzado realmente en él la profundidad de la que se alardea en los últimos años.